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Texto
leído en las
Jornadas de perfomance
La nariz en la taza,
Pabellón
CEPIA de la Escuela de Artes,
Setiembre
2005 Córdoba. |
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I
love my car
Un emprendimiento del Grupo Familiar Abichain-Di Pascuale
Este emprendimiento se inscribe dentro de una serie
de proyectos que vengo desarrollando a partir de 1996, los cuales,
a modo de síntesis,
transcurren a partir de cruces entre arte y política, entre
lo público y lo privado; y que tienen también como
característica común la inclusión de mi entorno
social y familiar en la producción.
A partir de I love my car he decidido agrupar dicho
conjunto de proyectos bajo el nombre de Políptico, y digo a partir de
I love my car, porque lo pienso como una especie de cierre ya que
estuve produciendo, también, a partir de ligar cada proyecto
con determinados momentos de nuestra historia reciente con la idea
de ir acercándome cada vez más al presente, y creo
que este emprendimiento es lo que alcanzo a divisar como presente,
este emprendimiento que se propone dialogar con los 90’.
Entonces podemos afirmar que la idea de producir
un proyecto que dialogue con los 90’, es uno de los disparadores principales
de i love my car, otra situación que funcionó como
disparador es que mi esposa se retiró de donde estaba trabajando
hasta el año 2004. A partir de estas situaciones decidimos
invertir un dinero, con el que nos encontramos, en una pequeña
empresa familiar, y digo pequeña solo por ahora.
Comenzamos por tomar el objeto auto como emblemático, creo
que no hace falta explicar mucho por qué, bastaría
con pensar en aquella Ferrari roja que le obsequiaran a uno de nuestros
ex presidentes.
Creemos que para nuestra sociedad el auto es el mejor
amigo del hombre y es por eso que nuestro emprendimiento es un club,
el club I love my car, que tiene algo muy novedoso: no está conformado
por seres humanos, está conformado por autos. Con el sólo
hecho de adherir una calcomanía cualquier auto queda automáticamente
asociado.
Seguramente muchos de los presentes estarán pensando en que
no tienen auto y que entonces este club no es para ellos, estarán
pensando que es un club elitista, pero se equivocan. No hace falta
tener auto porque lo que aquí hace falta es ser un auto y
en eso todos los seres humanos estamos en igualdad de condiciones.
El día 21 de septiembre de 2005 hicimos pública
la existencia de I love my car, primero con un mail en el que convocamos
a una pegatina en la Mujer Urbana, allí participamos 6 personas:
Sandra Abichain, Catalina Di Pascuasle, Emilia Di Pascuale, Julia
Cervigni, Rocío Juri y quien les habla.
La campaña de la Mujer Urbana la pensamos como de doble acción,
concretando en un mismo momento el lanzamiento y un testeo. Y créanme,
comprobamos que nuestro club tiene mucho futuro.
Lo que repartimos fue un prospecto en el que se anuncia
la existencia del club y se detallan los pasos a seguir para adherir
un automóvil, ya sea mediante
la entrevista o mediante la solicitud de la calcomanía por
correo. También
este prospecto tiene un instructivo de cómo colocar el adhesivo.
En estos momentos estamos también diseñando nuestro
merchandising, que saldrá a la venta pronto, el mismo nos
permitirá, en una primera etapa, recuperar la inversión
y lograr que el emprendimiento sea autosustentable en una segunda.
Laura Ocampo, periodista de la revista Punto a Punto
(medio dedicado a las novedades empresariales de Córdoba), nos comentaba
al hacernos una entrevista, que al recibir el mail de lanzamiento,
en la redacción
discutían
y se preguntaban ¿qué había
atrás de I love my car?, ¿qué empresa ligada
al automotor estaría por instalarse en la ciudad?
No hay nada escondido atrás de i love my car,
todo está en la
vidriera, se trata de un club de autos que se asocian adhiriendo
una calcomanía, la cual es provista de forma gratuita, y donde
los autos asociados participan de sorteos mensuales.
Seguramente surgirán otras acciones, pensaba en un auto averiado
que está al costado del camino y tiene la calcomanía,
entonces pasa otro automóvil que también tiene la calcomanía
y quizás este otro automóvil se va a detener efectuando
una acción de camaradería, dejando de lado la idea
de que el auto no esta averiado, de que se trata de un simulacro
para robarlo.
Pero ya entraríamos en el terreno de las suposiciones, y
uno de los eslogan de nuestro club es: dejemos que los acontecimientos
transcurran.
Solo me resta decirles que aquí tengo una planilla de Excel
en la que figuran autos asociados y casilleros por llenar, que también
llevo con migo este líquido limpiador, (mezcla de agua filtrada
y detergente del más rendidor) el cual permite seguir los
pasos que indica el instructivo; y por supuesto, también tango
la calcomanía. Con estos tres elementos, quien lo desee puede
aprovechar la oportunidad para asociar algún automóvil.
Lucas Di Pascuale |
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