Lucas Di Pascuale


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Querida Susana

Costa Rica

Cinco preguntas

I love my car

 




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Texto publicado en el libro
Treinta ejercicios de memoria a treinta años del golpe
Buenos Aires: Eudeba: Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación Argentina, 2006. 80 p.; 28x20 cm

 


Costa Rica

En la foto, aunque no estoy, tengo 10 años. En realidad buscaba otra foto en la que estoy con mis hermanos y mi madre. Buscaba una foto en la que mi padre está ausente pero no la encuentro. En cambio me doy con esta, que fue tomada en el mismo año de la otra, donde aparece mi padre sentado en un jeep.

Él estaba en Costa Rica y yo le había enviado una carta en la que le contaba con un dibujo la última atajada del Pato Fillol y también le preguntaba cuándo mandaría pasajes para que lo visitemos. Y esta foto que encuentro es la contestación a esa carta o quizás parte de ella.

Hace poco dibujé un jeep muy parecido para la tapa de una revista de Psicoanálisis, el que lo maneja es Freud y lo acompañan Lacan, Pichon Rivière y Melanie Klein. Mi padre en cambio está solo en ese jeep que quizás sea alquilado para ir a alguna playa lejana o simplemente prestado para la foto.

Me preguntó por qué le hablaba a mi padre sobre pasajes para visitarlo, me pregunto por qué le escribo esa carta. Quizás un pedido de mi madre. Me pregunto por qué, si mi padre fue una figura ausente sentado en ese jeep o sentado en la mesa de la cocina de nuestra casa; ausente por lo menos, en el sentido de lo que un niño necesita como padre.

Pero nadie se llevó a mi padre, no vinieron por la noche a nuestra casa rompiendo todo y robando, no se lo llevaron encapuchado y tampoco fue torturado. Nadie preguntó por él dando vueltas a la plaza. Mi padre, Diego Jorge Di Pascuale decidió no estar, fue responsable individual de su ausencia. No tuvo nada que ver el gobierno de nuestro país, los argentinos no somos responsables de que haya estado sentado en ese jeep o en la mesa de un bar.

En otras imágenes que se me vienen, mi padre está con anteojos oscuros y bigote grueso haciéndose pasar por militar en un control policial, entonces lo tratan como a un superior y nos dejan seguir adelante sin revisar el automóvil. También recuerdo a mi padre hablando de las viejas locas de la Plaza de Mayo o queriendo venderle a los militares de Córdoba unos afiches con la cara de San Martín al comienzo de la guerra de Malvinas.

Lo recuerdo, en el último año de mi secundario, diciéndome que deje de meterme en política porque iba a terminar en una fosa común como toda esa manga de pelotudos subversivos. También recuerdo mi asombro al verlo en una marcha en semana santa de1987 en la que repudiábamos el levantamiento carapintada.

Lucas Di Pascuale