Costa Rica
En la foto, aunque no estoy, tengo 10 años. En realidad buscaba
otra foto en la que estoy con mis hermanos y mi madre. Buscaba una
foto en la que mi padre está ausente pero no la encuentro.
En cambio me doy con esta, que fue tomada en el mismo año
de la otra, donde aparece mi padre sentado en un jeep.
Él estaba en Costa Rica y yo le había enviado una
carta en la que le contaba con un dibujo la última atajada
del Pato Fillol y también le preguntaba cuándo mandaría
pasajes para que lo visitemos. Y esta foto que encuentro es la contestación
a esa carta o quizás parte de ella.
Hace poco dibujé un jeep muy parecido para la tapa de una
revista de Psicoanálisis, el que lo maneja es Freud y lo acompañan
Lacan, Pichon Rivière y Melanie Klein. Mi padre en cambio
está solo en ese jeep que quizás sea alquilado para
ir a alguna playa lejana o simplemente prestado para la foto.
Me preguntó por qué le hablaba a mi padre sobre pasajes
para visitarlo, me pregunto por qué le escribo esa carta.
Quizás un pedido de mi madre. Me pregunto por qué,
si mi padre fue una figura ausente sentado en ese jeep o sentado
en la mesa de la cocina de nuestra casa; ausente por lo menos, en
el sentido de lo que un niño necesita como padre.
Pero nadie se llevó a mi padre, no vinieron por la noche
a nuestra casa rompiendo todo y robando, no se lo llevaron encapuchado
y tampoco fue torturado. Nadie preguntó por él dando
vueltas a la plaza. Mi padre, Diego Jorge Di Pascuale decidió no
estar, fue responsable individual de su ausencia. No tuvo nada que
ver el gobierno de nuestro país, los argentinos no somos responsables
de que haya estado sentado en ese jeep o en la mesa de un bar.
En otras imágenes que se me vienen, mi padre está con
anteojos oscuros y bigote grueso haciéndose pasar por militar
en un control policial, entonces lo tratan como a un superior y nos
dejan seguir adelante sin revisar el automóvil. También
recuerdo a mi padre hablando de las viejas locas de la Plaza de Mayo
o queriendo venderle a los militares de Córdoba unos afiches
con la cara de San Martín al comienzo de la guerra de Malvinas.
Lo recuerdo, en el último año de mi secundario, diciéndome
que deje de meterme en política porque iba a terminar en una
fosa común como toda esa manga de pelotudos subversivos. También
recuerdo mi asombro al verlo en una marcha en semana santa de1987
en la que repudiábamos el levantamiento carapintada.
Lucas Di Pascuale |